Jornada Técnica 2026 de AEFYT: los datos, clave para la transformación del sector del frío
La composición actual del mercado de la refrigeración no está alineada con los objetivos 2030–2032 y la capacidad de adaptación dependerá, en gran medida, de los datos, del talento y de la planificación. Esta es una de las principales conclusiones que arrojó la Jornada Técnica 2026 de AEFYT, celebrada el pasado 6 de mayo en Madrid bajo el título de ‘Data. El reto de 2032’.

Susana Rodríguez puso sobre la mesa la importancia de los datos para la transformación del sector.
El encuentro puso de relieve la profunda transformación que vive este sector, inmerso en un cambio «estructural, tecnológico y cultural». Así lo subrayó Susana Rodríguez, presidenta de AEFYT, durante la apertura del encuentro, reivindicando la importancia de los datos, «que nos van a marcar el objetivo», y destacando su papel en la toma de decisiones para abordar el proceso de cambio.
En una jornada conducida por la periodista María Llopart, y a lo largo de las cinco mesas redondas que se celebraron a lo largo del día, los principales actores del la cadena de valor del sector del frío trazaron una radiografía del momento -especialmente relevante- por el que atraviesa esta industria. Los objetivos regulatorios de 2030 y 2032 obligan al sector a afrontar desafíos estructurales como la capacidad real de adaptación a la normativa, la aplicación de los Certificados de Ahorro Energético (CAE), el impacto de la F-Gas, la digitalización o la disponibilidad de talento técnico.

Mar Blázquez, durante la apertura de la jornada.
Durante la apertura institucional, Mar Blázquez, Subdirectora General Adjunta de Eficiencia Energética y Acceso a la Energía del Ministerio para la Transición Energética y el Reto Demográfico, resumió los desafíos «de gran calado» a los que se deberá enfrentarse a medio y largo plazo este sector, con implicaciones técnicas, regulatorias, económicas y de personas. Blázquez destacó el papel estratégico de la refrigeración como «una pieza clave para la productividad industrial, para la eficiencia energética y para los nuevos soportes», y señaló retos como el calentamiento global, la eficiencia energética, la modernización tecnológica y la digitalización y monitorización, así como la falta de personal cualificado. Finalmente, puso de manifiesto el ejemplo de la fructífera colaboración público privada existente entre el MITERD y AEFYT, una asociación que factura más de 4.100 millones de euros y representa a más de 20.000 personas.
Datos para transforman un sector no alineado con la normativa
A lo largo de la jornada, los datos se revelaron como «elemento clave sobre los que debe construirse la transformación del sector». En este sentido, AEFYT trasladó un mensaje claro: los datos dejan de ser una herramienta de análisis para convertirse en una infraestructura estratégica de decisión. En un contexto cada vez más complejo, permiten dimensionar el desequilibrio entre regulación y mercado, identificar cuellos de botella, priorizar inversiones y anticipar riesgos.
En este sentido, quedó patente que el mercado actual de refrigerantes no está alineado con los objetivos de 2030–2032: una parte relevante sigue apoyándose en gases con PCA superior a 750, que dejarán de ser válidos en nuevas instalaciones en 2030 y en mantenimiento en 2032. Esta situación genera una brecha entre la realidad del parque instalado y el marco regulatorio, y confirma que el reto no es tecnológico, sino de velocidad de adaptación.
A esta presión normativa que tensiona el sector se suman otros factores, como la falta de profesionales cualificados, la necesidad de acelerar la digitalización y la presión de costes. «El sector crece, pero su capacidad de ejecución no evoluciona al mismo ritmo», fue una de las reflexiones que se vertieron durante la jornada, incidiendo en que el déficit de técnicos cualificados limita la capacidad de ejecución: mientras que el volumen de trabajo crece un 30%, las plantillas sólo crecen entre un 5 y un 10%. Actualmente se necesitan más de 9.700 perfiles técnicos, según los datos que bajara AEFYT.
CAE, regulación y rigor técnico
La jornada sirvió también para profundizar en el papel que jugarán los Certificados de Ahorro Energético (CAE) como herramienta de impulso a la eficiencia y aceleración de inversiones. Los CAE están dejando de percibirse como un mecanismo teórico para convertirse en un instrumento con impacto real sobre la rentabilidad de las actuaciones y la modernización de instalaciones.

Los expertos analizaron el papel de los CAES para mejorar la eficiencia del sector.
En este contexto, se puso de manifiesto el valor de AEFYT frente a la Administración y otras instituciones como interlocutor técnico para el sector, aportando criterio, ordenando la interpretación normativa y trasladando rigor a cuestiones especialmente sensibles como la evolución de la F-Gas, sus revisiones, y la aplicación práctica de instrumentos como los CAE. Un valor que fue reconocido por las distintas autoridades de la Administración presentes.
«Sin datos no es posible dimensionar el reto, sin talento no es posible ejecutar, y sin planificación no será posible cumplir los plazos regulatorios», concluyeron los participantes.


