La aplicación del Reglamento del IGFEI a las 24 horas de su aprobación es «un atropello para el sector”, según AEFYT

La aplicación del Reglamento del IGFEI a las 24 horas de su aprobación es «un atropello para el sector”, según AEFYT

La entrada en vigor, el pasado 1 de septiembre, del Real Decreto 712/2022, por el que se aprueba el Reglamento del Impuesto sobre los Gases Fluorados de Efecto Invernadero, de 30 de agosto, apenas 24 horas después, supone «una dificultad más para el sector», en opinión de la Asociación de Empresas del Frío y sus Tecnologías (AEFYT), «que se suma a la subida de los costes energéticos, la crisis de las materias primas y la subida de la inflación».  El decreto se publicó en 31 de agosto,  tras la reforma de Ley del Impuesto de gases fluorados publicada en el BOE el 8 de julio del 2022.

 

Como explican desde la patronal empresarial del frío, este impuesto de gases fluorados de efecto invernadero gravará la fabricación o importación de equipos precargados y la primera carga de refrigerantes en instalaciones nuevas. De esta manera, «este impuesto ha dejado de ser medioambiental, ya que se dejan de gravar las emisiones a la atmósfera para gravar directamente el uso de dichos gases. Esto provoca, directamente, el incremento del coste de las instalaciones que los contienen entre un 5 y un 10 %».

 

Otro de los cambios importantes  supone que los instaladores dejarán de ser contribuyentes, por lo que deberán pagar este impuesto en el momento de la adquisición de estos gases, ya sea para instalaciones nuevas o mantenimiento. «Esto mermará la tesorería de las empresas instaladoras, al tener que pagar dicho impuesto en la adquisición, suponiendo en algún caso hasta el doble del coste del gas». Como contrapartida, simplificará la gestión administrativa que se tenía que llevar a cabo con la anterior ley, que exigía la justificación de las exenciones de instalaciones nuevas.

 

AEFYT recuera que en  base a este reglamento , entre el 1 y el 30 de septiembre, los instaladores que dispongan de CAF deberán informar de los gases fluorados que almacenan en sus instalaciones tanto a granel como el incorporado en equipos o aparatos a fecha 1 de septiembre.

 

Algunas reacciones de representantes del sector

La aprobación y premura en la aplicación del Reglamento ha desatado las reacciones de algunos representantes del sector. Así, para Susana Rodríguez, presidenta de AEFYT y representante del Grupo Subsectorial de Instaladores, insiste en que la aplicación del Reglamento, a menos de 24 horas de su publicación, «está suponiendo un descalabro para el sector a nivel de gestión», ya que «aún a sabiendas de que esta modificación del impuesto existía desde el mes de julio, los detalles no se conocían con claridad», y «solo va a acrecentar el estrés empresarial que llevamos padeciendo desde primero de año, con la subida de los costes energéticos, la crisis de las materias primas y el ratio de inflación».

 

Javier Cano y José Luis Bescós, representantes del Grupo Subsectorial de Fabricantes y Distribuidores de Equipos, recuerdan que el reglamento  introduce nuevas obligaciones para los fabricantes, distribuidores e instaladores de equipos precargados,  que  tienen que «replantear su sistema de facturación para indicar el importe del impuesto soportado en sus facturas o separadamente en un certificado», un requisito que «puede suponer para las empresas del sector un importante coste de adaptación de los sistemas informáticos para implementar la contabilidad del gas refrigerante”.

 

Por su parte, Roberto Solsona, representante del Grupo Subsectorial de Fabricantes de Muebles Frigoríficos, recuerda que los gases fluorados de efecto invernadero ya venían siendo gravados con el impuesto a estos gases cuando estos eran vertidos a la atmósfera, es decir, con el criterio de quien contamina paga. «Hasta aquí podemos decir que todo tiene una lógica. Podemos discutir el elevado precio del impuesto, pero lo que queda claro es que la acción de contaminar tiene y debe tener un coste. Lo que no está nada claro ni es de recibo es que ahora se deba pagar el impuesto con la premisa de quien pueda contaminar, paga. Una cosa es imponer impuestos para castigar prácticas poco o nada ambientales y otra muy distinta es gravar siempre a la empresa y más en el actual entorno de costes energéticos desbocados, escasez y precios elevados de materias primas. Parece ser que, en lugar de ayudar y buscar soluciones, lo único que se quiere es asfixiar más a las empresas. Al alza de los precios de los equipos por todas estas cuestiones, habrá ahora que sumar el precio por este impuesto, pensando que, a lo mejor, usted puede un día contaminar. Es una nueva forma peligrosa, de poner impuestos”.

 

Ante las cuestiones pendientes que «aún quedan por resolver», AEFYT  informa que continúa realizando consultas a la Administración y «esperamos sean resueltas con la mayor brevedad». La patronal celebrará próximamente una jornada para facilitar toda la información de la que disponga a sus asociados, y así minimizar el impacto de este cambio en la forma de proceder con el IGFEI.