La vivienda barcelonesa Can Naiades obtiene la placa Passivhaus y el sello CO₂ Nulo
El proyecto Can Naiades acaba de recibir la placa Passivhaus y la certificación CO₂ Casi Nulo, dos reconocimientos que acreditan con mediciones reales un consumo mínimo, autosuficiencia energética y calidad del aire interior; así como un proceso de descarbonización estructurado. Unos resultados que no salen solo del diseño, sino de la integración rigurosa de cada sistema, incluida la ventilación. Para Micheel Wassouf, de Energiehaus Arquitectos, responsable de la certificación Passivhaus, “la placa reconoce un trabajo integral de diseño y ejecución con un control riguroso de infiltraciones, puentes térmicos y ventilación”.
La vivienda, una unifamiliar Passivhaus Plus de dos plantas situada en Sant Julià d’Alfou (Barcelona), lleva un año en uso y ya cuenta con datos reales que avalan estos resultados. La construcción, de estructura de madera industrializada, ha sido diseñada con criterios bioclimáticos y una envolvente de altas prestaciones. El diseño Passivhaus, la ingeniería de instalaciones y los ensayos Blower Door han corrido a cargo de Praxis Resilient Buildings, y la arquitectura, de Tigges Architekt.

Ventilación mecánica de doble flujo
La calidad del aire interior y la eficiencia del conjunto dependen de una combinación de estrategias activas y pasivas. Entre las pasivas: optimización del aislamiento y control de puentes térmicos, ventilación natural cruzada y por efecto chimenea, y sombreamiento. La pieza activa central es la ventilación mecánica de doble flujo con recuperación de calor y humedad: una unidad Zehnder ComfoAir Q450 ERV con recuperación entálpica, que garantiza la renovación del aire sin pérdidas energéticas significativas ni descensos de humedad relativa en invierno. A esta se añade el Zehnder ComfoClime, que acondiciona el aire de impulsión ayudando a enfriarlo y deshumidificarlo en verano, sin unidades exteriores ni ruido añadido. La climatización y producción de agua caliente se resuelven con una bomba de calor de alto rendimiento que recupera calor en modo refrigeración para la producción de ACS.
Los datos recogidos durante el primer año de uso confirman lo que el diseño anticipaba. En verano, la vivienda mantuvo altos niveles de confort térmico con un consumo eléctrico bajo, cubriendo aproximadamente el 96% de ese consumo con energía fotovoltaica. En invierno, la autosuficiencia eléctrica alcanzó el 68%, con la generación solar y una batería como única fuente. En cómputo anual, la instalación fotovoltaica genera aproximadamente un 25% más de electricidad de la que consume la vivienda.
La certificación CO₂ Nulo, realizada por Ecómetro, acredita un proceso de descarbonización estructurado en cinco pasos: medir la huella de carbono, minimizar impactos, compensar emisiones inevitables, electrificar consumos y asegurar el uso de energía 100% renovable. Según Irina Trumini de Ecómetro, el sello verifica una hoja de ruta concreta hacia edificios sin emisiones, no una declaración de intenciones.


