Vicente Gallardo, presidente de FEGECA: “Queremos que el sector sea protagonista activo en el diseño y ejecución de la transición energética”
Tras un primer mandato de ocho años, Vicente Gallardo vuelve a tomar las riendas de Fegeca en una etapa marcada por profundos cambios en el sector de la calefacción y el acs, que se sitúa en el centro de la transición energética. La clave será gestionar esa transición combinando innovación, realismo técnico y viabilidad económica.
¿Qué ha significado para usted volver a la asumir la presidencia de FEGECA, tras su anterior mandato de ocho años?
Ante todo, ha supuesto una gran responsabilidad y, al mismo tiempo, un reto ilusionante en un momento especialmente relevante para el sector. Tras un periodo anterior de ocho años, esta nueva etapa tiene un significado distinto, ya que el contexto ha cambiado de manera profunda y el papel de la asociación ha evolucionado en consecuencia.
Durante estos años, el sector de la calefacción y la producción de agua caliente sanitaria ha experimentado una transformación muy intensa; y en paralelo, Fegeca ha evolucionado desde un rol más centrado en la representación industrial hacia una posición mucho más activa como agente técnico y estratégico dentro del debate energético.
Asumir nuevamente la presidencia implica, por tanto, dar continuidad a ese proceso de transformación y reforzarlo. Hoy el reto no es solo representar al sector, sino contribuir activamente a definir su futuro, aportando una visión rigurosa basada en la realidad del mercado, en el conocimiento técnico y en la experiencia industrial acumulada.
En definitiva, más que un retorno, es una oportunidad para consolidar la evolución de Fegeca hacia un actor estratégico en la transición energética del sector térmico.
¿Cómo ha evolucionado en estos últimos años la asociación? ¿Qué representatividad ha alcanzado en el mercado de la calefacción y el agua caliente?
La evolución de Fegeca en los últimos años ha sido notable, identificándose con los cambios estructurales que ha experimentado el sector. La asociación ha ampliado su ámbito de actuación y ha reforzado significativamente su posicionamiento, pasando a desempeñar un papel como generador de conocimiento, interlocutor técnico y dinamizador del ecosistema sectorial.
«Fegeca desempeña hoy un papel como generador de conocimiento, interlocutor técnico y dinamizador del ecosistema sectorial»
Uno de los aspectos más relevantes ha sido su consolidación como referente en información de mercado. Los informes sectoriales elaborados por Fegeca se han convertido en una herramienta clave para entender la evolución del sector.
Además, Fegeca ha intensificado su papel como punto de encuentro entre los distintos agentes: industria, administración, distribución, instaladores y otros actores relevantes. Este rol integrador es cada vez más necesario en un entorno donde la colaboración resulta clave para afrontar los retos de la transición energética.
En términos de representatividad, la asociación agrupa a los principales fabricantes del sector, lo que le permite tener una posición sólida tanto en el mercado como en el ámbito institucional. Más allá del peso cuantitativo, que es muy elevado, su representatividad se refuerza por su capacidad de influencia al aportar una visión técnica y realista, basada en la experiencia directa del mercado. Este hecho convierte a Fegeca en un interlocutor cada vez más reconocido y escuchado.
En esta nueva etapa que se abre bajo su presidencia, ¿cuáles van a ser las prioridades estratégicas y las principales líneas de actuación de Fegeca?
La nueva etapa de Fegeca se estructura en torno a una idea muy clara: el sector de la calefacción y la producción de agua caliente sanitaria está en el centro de la transición energética y tiene que estar también en el centro de la toma de decisiones.
La primera gran prioridad es reforzar la presencia institucional y la capacidad de influencia, aportando conocimiento técnico y defendiendo soluciones que sean viables, no solo desde el punto de vista ambiental, sino también económico y social.
La segunda prioridad es consolidar y defender un modelo de transición multitecnológico, que creemos que es la única vía realista para avanzar en el proceso de descarbonización. Descarbonizar no significa, necesariamente, electrificar. Nadie puede quedarse atrás en este proceso.
«Defendemos un modelo de transición multitecnológico. Creemos que es la única vía realista para avanzar en el proceso de descarbonización»
Otro eje fundamental es el acompañamiento al tejido empresarial. Fegeca debe actuar como facilitador, impulsando la innovación, apoyando la adaptación regulatoria y reforzando la competitividad del sector. No se trata solo de adaptarse al cambio, sino de liderarlo.
El cuarto eje es la visibilidad y posicionamiento del sector. Existe todavía alguna confusión en torno a las tecnologías, a su impacto y a su evolución. Por eso, una de nuestras prioridades será construir un relato más claro, más riguroso y accesible, apoyado en datos y en evidencia técnica.
A estos cuatro ejes se suma un elemento transversal que cada vez gana más peso: la conexión con el mercado y con los profesionales. Es clave reforzar la relación con instaladores, distribuidores y resto de agentes, impulsando la formación, la profesionalización y la transferencia de conocimiento.
En definitiva, la hoja de ruta de Fegeca en esta etapa se puede resumir en una idea: más influencia, más realismo y más capacidad de liderazgo. Queremos que el sector no sea solo un actor afectado por la transición energética, sino un protagonista activo en su diseño y ejecución.
Los datos del mercado de la calefacción del pasado año apuntan a una posible etapa de crecimiento. ¿Qué lectura hace Fegeca de estos resultados y cuáles son sus expectativas?
Nuestra lectura es clara: 2025 marca un punto de inflexión para el sector. No estamos todavía ante un cambio completo de ciclo, pero sí ante un cambio de tendencia muy significativo, que nos permite pasar de un entorno de incertidumbre a uno de mayor estabilidad y previsibilidad.
“Estamos ante un cambio de tendencia que nos permitirá pasar a un entorno de mayor estabilidad”
Venimos de varios años muy complejos, marcados por la crisis energética, la volatilidad de precios, los ajustes de stock y, sobre todo, la falta de claridad regulatoria. Ese contexto generó muchas dudas tanto en el mercado como en el consumidor final, frenando decisiones de inversión y distorsionando la evolución natural del sector.
Lo relevante de 2025 es que se han empezado a corregir esos factores. El mercado ha vuelto a crecer sobre bases reales y sostenibles, no por efectos coyunturales.
Detrás de esta recuperación hay tres palancas muy claras: la propia reactivación de la actividad del sector, que ha recuperado ritmo tras varios ejercicios condicionados por factores externos; la mayor claridad normativa, especialmente en el debate en torno a las calderas; y la consolidación del mercado de reposición como eje central del sector.
«El sector está dejando de depender de ‘shocks’ externos y empieza a evolucionar con una lógica más estructural y predecible»
La conclusión es que el sector está dejando de depender de ‘shocks’ externos y empieza a evolucionar con una lógica más estructural y predecible. Se reduce el riesgo, aumenta la visibilidad para fabricantes e instaladores y, sobre todo, se recupera la confianza del usuario final.
Ahora bien, también es importante introducir un mensaje de prudencia. No estamos ante un crecimiento explosivo ni ante un punto de llegada, sino ante el inicio de una nueva etapa, con retos relevantes importantes.
En cuanto a las expectativas, son claramente positivas, pero realistas. Prevemos una evolución sostenida del mercado en el corto y medio plazo, apoyada en dos grandes vectores: la reposición del parque existente y el impulso de la rehabilitación energética.
¿Qué radiografía ofrece este sector en la actualidad?

El sector de la calefacción y la producción de agua caliente se encuentra en una fase de transición, caracterizada por una combinación de varios factores.
Desde el punto de vista cuantitativo, el mercado ha recuperado una senda de crecimiento tras los últimos años de incertidumbre, alcanzando una facturación próxima a los 965 millones de euros en 2025, lo que refleja una recuperación moderada pero sostenida, apoyada en una demanda real, en la necesidad de renovación del parque existente, que se consolida como el principal motor estructural del sector.
A nivel tecnológico, el sector se configura claramente como un mercado multitecnológico, donde conviven soluciones como las calderas de alta eficiencia, con un crecimiento sostenido basado en la reposición; y las tecnologías emergentes como la bomba de calor, con crecimientos importantes en el segmentos como el de la producción de agua caliente sanitaria (38% en 2025) lo que lo sitúa como uno de los más dinámicos del mercado.
Además, se observa un avance progresivo de soluciones híbridas, que combinan bomba de calor y caldera, y que están ganando relevancia especialmente en el parque existente por su capacidad de adaptación y eficiencia.
Otro elemento relevante es el papel de los vectores energéticos. Aunque la electrificación está ganando peso, la realidad es que la electricidad sigue representando el 24 % del consumo energético total, lo que evidencia que no todos los usos pueden electrificarse de forma inmediata. Esto refuerza la necesidad de incorporar otros vectores como los gases renovables —biometano o hidrógeno— en la hoja de ruta de descarbonización.
En definitiva, la radiografía del sector es la de una industria sólida, con una base de demanda estable, pero inmersa en una transformación profunda. Un sector que no está en disrupción, sino en evolución, y cuya clave será gestionar esa transición combinando innovación, realismo técnico y viabilidad económica.
¿Cómo está afrontando la industria y las empresas que forman parte del colectivo de Fegeca los desafíos del sector?
Con una estrategia bastante clara: invertir, transformarse y anticiparse al cambio. No estamos en un momento de ajustes puntuales, sino en un proceso de transformación estructural que afecta tanto a la tecnología como al modelo de negocio.
«Las empresas están realizando una apuesta decidida por la innovación y la diversificación tecnológica, evolucionando hacia portfolios más amplios»
Por un lado, las empresas están realizando una apuesta decidida por la innovación y la diversificación tecnológica, evolucionando hacia portfolios mucho más amplios, incorporando bomba de calor, soluciones híbridas y nuevas propuestas vinculadas a la eficiencia energética. Este cambio refleja una realidad evidente: el mercado ya no demanda productos aislados, sino soluciones completas adaptadas a cada tipo de cliente y edificio.
Además, esta transformación implica también un cambio en la forma de operar. Cada vez tienen más peso elementos como la digitalización, la conectividad y los servicios asociados, lo que está llevando al sector hacia modelos más integrales, donde la relación con el cliente es más continua y basada en el valor añadido.
Otro aspecto clave es la adaptación al entorno regulatorio, que se ha vuelto más exigente y complejo. Esta capacidad de adaptación se ha convertido en un factor diferencial.
«La falta de mano de obra cualificada puede convertirse en un verdadero cuello de botella para el crecimiento del sector»
Pero también hay retos importantes sobre la mesa. Uno de ellos es el desarrollo de nuevos vectores energéticos, como los gases renovables, cuyo despliegue todavía es incipiente. Y otro, especialmente crítico, es la falta de mano de obra cualificada, que puede convertirse en un verdadero cuello de botella para el crecimiento del sector y para la propia transición energética.
En paralelo, también se está produciendo un cambio en el rol de los profesionales del sector, especialmente en los instaladores, que pasan a tener un papel cada vez más relevante como asesores energéticos, capaces de recomendar soluciones adaptadas a cada caso.
Desde FEGECA se defiende la convivencia de múltiples tecnologías para avanzar en la descarbonización del sector. ¿Qué soluciones se consideran clave?
La descarbonización del sector exige realismo, y eso pasa por un modelo multitecnológico y multienergía, adaptado a la realidad del parque existente. La bomba de calor es, sin duda, una de las grandes protagonistas del cambio, y la electrificación es imprescindible, pero no suficiente.
Por eso, una de las respuestas más realistas hoy son los sistemas híbridos, permiten reducir consumos y emisiones de forma inmediata, con ahorros del coste energético del 20 % al 50 % y reducciones de consumo de gas del 30 % al 60 % en escenarios medios, sin exigir al usuario cambios radicales. Además, funcionan sobre el parque existente, que es donde realmente se juega la transición.
«Una de las respuestas más realistas para la descarbonización son los sistemas híbridos»
En paralelo, hay que reivindicar el papel de las calderas eficientes. No es la tecnología la que contamina, es el combustible. Y en ese punto, los gases renovables abren una oportunidad estratégica.
La clave será combinar electrificación, gases renovables y soluciones híbridas para adaptarse a cada edificio y a cada usuario.
Tras la polémica reciente en torno al futuro de las calderas, ¿considera que ha quedado claro que no se van a prohibir? ¿Qué papel va a desempeñar esta tecnología en el futuro?
Es importante trasladar un mensaje muy claro, porque ha habido bastante confusión en el debate público: no se prohíben las calderas como tecnología, lo que se persigue es reducir las emisiones.
Ante la percepción de que determinadas tecnologías iban a desaparecer, la normativa ha ido clarificando progresivamente el marco: el criterio clave no es la tecnología en sí misma, sino el combustible que utiliza y su intensidad de carbono. Las calderas pueden seguir desempeñando un papel importante en el futuro si evolucionan en paralelo a los vectores energéticos. El desarrollo de biometano, biogás o, en el futuro, hidrógeno, abre una vía clara para reducir las emisiones aprovechando el parque existente.
«Las calderas pueden seguir desempeñando un papel importante en el futuro si evolucionan en paralelo a los vectores energéticos»
En definitiva, el debate no debería plantearse en términos de “calderas sí o no”, sino en cómo evolucionan y con qué energía operan. Las calderas no desaparecen, se transforman. Tendrán un papel especialmente relevante tanto en el parque existente, como dentro de sistemas híbridos.
¿Qué previsiones maneja FEGECA para el comportamiento del sector en 2026? ¿Qué objetivos se ha marcado la asociación para este ejercicio?
Las previsiones para 2026 y el corto plazo son claramente positivas, pero hay que interpretarlas en su justa medida. No estamos ante un escenario de crecimiento acelerado, sino ante una fase de consolidación y desarrollo sostenido, que es exactamente lo que necesita el sector en este momento. La evolución va a estar apoyada fundamentalmente en dos grandes palancas: el mercado de reposición y el impulso progresivo de la rehabilitación energética.
Este contexto ofrece una base de crecimiento más sólida y previsible que en etapas anteriores. Es un mercado menos volátil, menos dependiente de la obra nueva y más vinculado a necesidades reales: eficiencia, ahorro energético y renovación tecnológica. Eso nos permite hablar de una evolución más equilibrada, donde la estabilidad cobra más protagonismo que el volumen.
«No estamos ante un escenario de crecimiento acelerado, sino ante una fase de consolidación y desarrollo sostenido»
Ahora bien, ese crecimiento va a convivir con desafíos importantes. El ritmo de desarrollo de los gases renovables, la evolución de los marcos regulatorios o la disponibilidad de profesionales cualificados van a ser factores determinantes para consolidar esta tendencia. Por eso, el sector necesita no solo crecimiento, sino también claridad normativa, visibilidad y estabilidad a medio y largo plazo.
En este escenario, los objetivos de Fegeca son muy concretos y están directamente alineados con el momento que vive el sector: reforzar su papel como interlocutor clave en el proceso de transición energética; consolidar el enfoque multitecnológico como base del desarrollo del mercado, impulsar la modernización del sector y reforzar su visibilidad y su papel dentro de la transición energética.
En definitiva, el enfoque es claro: crecer, pero hacerlo con bases sólidas, con visión a largo plazo y con una transición ordenada y viable. Porque el reto no es solo avanzar, sino hacerlo de manera sostenible desde el punto de vista técnico, económico y social.


