AEDIVE reclama al Gobierno una política industrial para convertir la recarga eléctrica en un activo estratégico de España
La Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE) ha trasladado al ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, la necesidad de abordar la electrificación del transporte desde una perspectiva no solo energética y de movilidad, sino también industrial y empresarial. El objetivo, según la asociación, es que España no se limite a avanzar en la adopción del vehículo eléctrico, sino que consolide y amplíe la capacidad industrial, tecnológica y empresarial vinculada a este proceso.
Entre la documentación presentada durante el encuentro destaca el “Decálogo de la Industria Española de Infraestructura de Recarga”, elaborado a partir de las aportaciones de fabricantes nacionales integrados en AEDIVE. La propuesta pretende servir como base de consenso para consolidar un sector industrial de la recarga sólido, innovador y competitivo.
El documento parte de una premisa: España cuenta ya con capacidades industriales y tecnológicas relevantes en infraestructura de recarga y debe convertirlas en una ventaja competitiva duradera.
La recarga, una pieza estratégica de la industria de la automoción
Uno de los principales mensajes trasladados al ministro es que la infraestructura de recarga debe ser reconocida como una industria estratégica y como parte integral de la cadena de valor de la automoción, al mismo nivel que el vehículo y sus componentes.
Para AEDIVE, la electrificación no puede abordarse únicamente desde la perspectiva del automóvil. Sin una infraestructura de recarga suficiente, fiable, interoperable y tecnológicamente avanzada, considera, será difícil consolidar la movilidad eléctrica. De ahí que reclame que este reconocimiento tenga una traducción concreta en políticas específicas de apoyo, financiación e impulso industrial.
El Decálogo propone impulsar una política industrial europea que favorezca el diseño, la fabricación y el desarrollo de equipos de recarga, con el objetivo de reducir dependencias externas, reforzar las cadenas de suministro y generar empleo cualificado e innovación. En paralelo, AEDIVE plantea incorporar explícitamente a los fabricantes de equipos y soluciones de recarga a la Industrial Accelerator Act, facilitando su acceso a instrumentos europeos de financiación, inversión e innovación.
Del precio al valor en la contratación pública
Otro de los ejes de la propuesta es la transformación de la contratación pública hacia un modelo basado en el valor y no exclusivamente en el precio inicial de adquisición.
AEDIVE propone que las licitaciones de infraestructura de recarga tengan en cuenta el coste total del ciclo de vida de los equipos, incluyendo instalación, operación, mantenimiento, consumo energético, actualización y eventual sustitución. A estos criterios se sumarían parámetros como la calidad, la fiabilidad, la interoperabilidad, la ciberseguridad, la eficiencia energética, la sostenibilidad y el servicio posventa.
La asociación considera que este cambio permitiría utilizar la contratación pública como una verdadera herramienta de política industrial, favoreciendo soluciones más robustas y eficientes y evitando que el precio inicial determine por sí solo decisiones con consecuencias durante toda la vida útil de la infraestructura.
Competencia equilibrada y un marco regulatorio homogéneo
AEDIVE también ha planteado la necesidad de garantizar unas condiciones de competencia justas para los fabricantes españoles y europeos.
En este ámbito, el Decálogo propone crear un mecanismo nacional especializado de supervisión de equipos de recarga, con capacidad para realizar ensayos técnicos, coordinar campañas de inspección y emitir informes de seguimiento, tomando como referencia modelos europeos como el francés.
La iniciativa busca corregir las asimetrías existentes en la vigilancia del mercado y garantizar que las empresas que realizan un esfuerzo efectivo para acreditar la conformidad de sus productos puedan competir en igualdad de condiciones.
A ello se suma la reclamación de un marco regulatorio estable y armonizado, con una aplicación coordinada de la normativa europea, entre ella AFIR, la regulación en materia de metrología, la Cyber Resilience Act y NIS2. El objetivo es evitar interpretaciones divergentes, duplicidades y requisitos adicionales que puedan convertirse en barreras de acceso al mercado.
Menos burocracia y más innovación
El documento reclama asimismo simplificar los programas de ayudas e incentivos vinculados a la infraestructura de recarga. AEDIVE considera necesario reducir la carga documental, homogeneizar convocatorias y acortar los plazos de evaluación, resolución y pago para que los fondos públicos puedan movilizar con mayor rapidez la inversión industrial y el despliegue de nuevas instalaciones.
La innovación constituye otro de los pilares del Decálogo. La asociación propone reforzar la I+D+i en ámbitos como la recarga inteligente y bidireccional, la interoperabilidad, la integración con la red eléctrica, la digitalización, el mantenimiento predictivo y la gestión energética.
Para ello, plantea mecanismos de financiación estables y una mayor colaboración entre empresas, centros tecnológicos, universidades, operadores energéticos y administraciones públicas.
El texto pone también el foco en el conjunto del ecosistema industrial que existe alrededor de la recarga. AEDIVE reclama políticas que favorezcan el crecimiento de fabricantes, proveedores tecnológicos y pymes, y que permitan desarrollar en España actividades de diseño, ingeniería, software, digitalización, integración energética, mantenimiento y servicios asociados.
El objetivo es incrementar la autonomía industrial y tecnológica, generar empleo cualificado y estable, atraer inversión y utilizar el mercado nacional como plataforma para reforzar la competitividad y la capacidad exportadora de las empresas españolas.
AEDIVE subraya que no se trata de reclamar subvenciones indiscriminadas, sino de crear un entorno industrial que reconozca el valor estratégico de las empresas que ya diseñan, fabrican y exportan tecnología desde España.
El último punto del Decálogo plantea establecer un marco estable de colaboración público-privada que permita anticipar necesidades regulatorias, identificar barreras y acelerar el despliegue de una infraestructura de recarga segura, interoperable y competitiva.
El “kWh profesional” para acelerar la electrificación del transporte pesado
Junto al Decálogo, AEDIVE trasladó al ministro el informe “kWh bonificado para el transporte pesado en España”, una propuesta orientada a corregir el actual desequilibrio entre las distintas tecnologías energéticas disponibles para el transporte profesional.
La iniciativa persigue evitar que el coste energético se convierta en una barrera adicional para la electrificación del transporte pesado. Al mismo tiempo, busca generar una demanda eléctrica previsible que contribuya a movilizar inversión industrial, nueva infraestructura de recarga y actividad económica asociada.
Durante el encuentro, la asociación puso sobre la mesa otros trabajos trasladados previamente al Ministerio, entre ellos el informe sobre el impulso de la recarga en corriente alterna y la documentación vinculada a la plataforma PIRVEP, centrada en el despliegue de infraestructura de alta potencia y en la eliminación de las barreras administrativas, regulatorias y operativas que continúan ralentizando su desarrollo.
En este ámbito, uno de los asuntos destacados por AEDIVE fue el coste económico y reputacional que están asumiendo los operadores de infraestructura de recarga, los conocidos como CPOs, por instalaciones que no pueden entrar en servicio dentro de los plazos previstos debido a retrasos administrativos y a los procesos de conexión y energización con las empresas distribuidoras.
La infraestructura de recarga, en el Plan Auto 2030
AEDIVE defendió también que la infraestructura de recarga debe adquirir una mayor visibilidad como parte integral de la industria de la automoción y que ese reconocimiento debe traducirse en incentivos y medidas concretas dentro del Plan Auto 2030.
Durante la reunión se abordaron igualmente cuestiones relacionadas con los Certificados de Ahorro Energético (CAE), los eCredits y distintos aspectos vinculados a la seguridad industrial en la instalación de puntos de recarga.
Para AEDIVE, el encuentro con Jordi Hereu representa una oportunidad para evolucionar desde una política centrada exclusivamente en acelerar la adopción del vehículo eléctrico hacia una estrategia más amplia. Una política que, además de impulsar la demanda y el despliegue de infraestructuras, permita consolidar en España la industria que hace posible la electrificación del transporte.
El reto, en definitiva, es que la transición hacia la movilidad eléctrica no convierta al país únicamente en un mercado consumidor de nuevas tecnologías, sino también en un centro de diseño, fabricación, innovación y exportación de las soluciones necesarias para impulsar esa transformación.


