AFME celebra su 48ª Asamblea General
El pasado 20 de mayo, la Asociación de Fabricantes de Material Eléctrico (AFME) celebró su 48ª Asamblea General en la sede de Foment del Treball de Barcelona, la primera completamente presencial desde la pandemia. Con 41 empresas presentes y otras 7 representadas, la jornada dejó un balance claro: el sector creció un 3,4% en 2025, espera superar el 4% en 2026 y se sitúa ante una década de oportunidades históricas. Aunque no sin riesgos.
Presidida por Luis Lopezbarrena, Presidente de AFME; y acompañado por Hugo Geiger, Vicepresidente de AFME y Presidente de la División de Comercio Exterior; Óscar Querol, Director General de AFME; Fernando Vázquez, Presidente de la Comisión de Mercado; César Núñez-Barranco, Tesorero de AFME y Alex Burgalés, Secretario General y Director Comercial, los profesionales han presentado su análisis del sector, identificando los principales retos y oportunidades para el colectivo de los fabricantes y el sector en general.

Mesa presidencial – Asamble General de AFME
Un sector que crece, con cautela
El presidente de AFME, Luis Lópezbarrena, marcó el tono desde el inicio: «La transición energética no puede entenderse sin electrificación, digitalización e industria. Llevamos más de 100 años siendo protagonistas del desarrollo industrial y hoy seguimos siendo una pieza clave para hacer posible la movilidad eléctrica, la automatización y las nuevas infraestructuras tecnológicas«.
Las exportaciones crecieron cerca de un 13% respecto a 2024, un dato notable en un contexto de guerra arancelaria y tensiones comerciales globales. Para 2026, la previsión apunta a un crecimiento adicional del 6,8% en ventas internacionales, aunque la asociación advirtió que la inestabilidad geopolítica y la creciente competencia de productos asiáticos podrían complicar ese escenario.
Los retos que no desaparecen
La asamblea no eludió los problemas estructurales del sector. El incremento sostenido de los precios de las materias primas y el petróleo continúa presionando los costes de producción. A ello se suman la creciente presión fiscal, el alargamiento de los plazos de pago —tanto en el ámbito público como en el privado—, el absentismo laboral y las dificultades para captar talento cualificado. Desafíos que, lejos de resolverse, se han intensificado en el último año.
Tres fuerzas que redefinen el sector
Más allá de la coyuntura, la dirección de AFME identificó tres megatendencias que marcarán la evolución del sector en los próximos años.
La primera es la electrificación. Entre 2023 y 2040 se prevé un crecimiento del 61% en la demanda energética mundial, impulsado por la digitalización, la inteligencia artificial y el desarrollo de nuevas infraestructuras. España se ha consolidado como referente europeo en renovables, con una cuota del 56,6%, muy por encima de la media del continente. Sin embargo, la electrificación general del país se sitúa aún en el 31%, y la movilidad eléctrica apenas alcanza el 2%, lejos del objetivo del 20% fijado para 2030.
La segunda es la inteligencia artificial. Desde 2020, la IA ha atraído cerca de 2.000 millones de euros en inversiones en España, y se prevé que la demanda de centros de datos se multiplique por cinco en los próximos años. Una transformación que exigirá una capacidad energética y computacional muy superior a la actual.
La tercera es la transición energética, que la asociación presentó no como un horizonte lejano sino como un proceso ya en marcha que obliga a acelerar las inversiones en redes, infraestructuras y acceso a la energía.
España, excepción positiva en Europa
En el plano macroeconómico, la ponencia del economista Francesc Xavier Mena, catedrático de la Universitat Ramon Llull y ex consejero de la Generalitat de Catalunya, ofreció una radiografía del contexto internacional. Mena alertó sobre un escenario global marcado por la rivalidad entre Estados Unidos y China, la presión sobre las cadenas logísticas, la dependencia estratégica de materiales críticos y el riesgo de nuevas tensiones inflacionistas.
En ese contexto, España aparece como una excepción: creció un 2,9% en 2025 frente al 1,2% de media europea, impulsada por la demanda interna y la incorporación de mano de obra extranjera. Para 2026, la previsión se sitúa en un 2,1%, una desaceleración moderada que no empaña el buen momento relativo del país.
Un reconocimiento y un mensaje de futuro
La jornada se cerró con un homenaje a Alfonso Montañés, figura destacada de la industria eléctrica española y referente al frente de IDE ELECTRIC, en reconocimiento a una trayectoria marcada por el compromiso, la innovación y la capacidad de adaptación.

Fue también el cierre simbólico de una asamblea que, pese a no ignorar las dificultades, transmitió una convicción compartida: la industria eléctrica no es solo parte de la solución energética, sino uno de sus motores principales. Y eso, en un momento de transformación tan profunda como el actual, tiene más valor que nunca.


