Eduard Sarto: “Sin duda, somos un sector con futuro”

Eduard Sarto: “Sin duda, somos un sector con futuro”

Eduard Sarto, presidente ejecutivo de ADIME, reflexiona sobre las Perspectivas de la distribución profesional en tiempos de pandemia.

 

Estamos actualmente inmersos en un elevado grado de incertidumbre, por lo que hacer ahora previsiones sobre la evolución a corto plazo de nuestra economía es enormemente complejo. Y ello será así hasta que tengamos la certeza de una vacuna o medicamento efectivo una vez iniciada su aplicación. Sin duda, este será el punto de partida para despejar la mayor parte de las incógnitas acerca de la recuperación de nuestra economía.

Por todo ello, solo podemos barajar las variables que hasta la fecha disponemos a raíz de las previsiones que los propios actores del sector nos han trasladado y añadir aquellas procedentes de fuentes oficiales, solventes y autorizadas.

Personalmente, no soy partidario de trasladar al mercado mensajes que, entiendo, persiguen insuflar ánimos o esperanzas más allá de lo que la prudencia y experiencia nos aconsejaría. Decir, por ejemplo, que de esta crisis saldremos reforzados, no conlleva más que crear falsas expectativas. De las crisis jamás se sale reforzado, excepto si se pertenece a alguno de los pocos colectivos a los cuales la propia crisis les ha generado inesperadas posibilidades de crecimiento que han sabido aprovechar. Sistemáticamente, una crisis conlleva en si misma el debilitamiento de sectores y cierre de empresas y, como no, un periodo para recomponerse hasta que la coyuntura permita regresar a la senda del crecimiento.

Capacidad de adaptación y resistencia

Otra cosa es que una vez más, buena parte de la distribución profesional esté demostrando su capacidad de adaptación y resistencia ante situaciones desfavorables y complejas, y que esta crisis haya propiciado acelerar cambios estructurales y nuevos enfoques orientados al cliente que les permitirá, no solo afrontar mejor este difícil periodo, sino también posicionarse estratégicamente como proveedor preferente de cara a las oportunidades que surjan.

También es cierto que nuestro sector, afortunadamente, no ha sido de los que se han visto más afectados por la contracción de la actividad a consecuencia de la pandemia, ya que está muy focalizado en sectores que han experimentado una recuperación más rápida, como son la industria, la construcción o sectores emergentes, como por ejemplo, la eficiencia energética.

En cuanto a datos, desde ADIME, a través de varias encuestas realizadas a los socios, hemos ido viendo como paulatinamente se fueron suavizando las expectativas de caída de ventas de este ejercicio. En la actualidad, tras unos últimos meses positivos, esta estimación se sitúa entre el -10% y el -13%. Asimismo, y a pesar que se prevé que los efectos negativos de esta pandemia puedan prorrogarse durante el primer trimestre del próximo año, se espera un próximo ejercicio con crecimiento. Todo ello lo iremos analizando a raíz de los resultados de las próximas encuestas.

Descartando la recuperación temprana

En este sentido, hay absoluta coincidencia con el criterio que recientemente ha trasladado el Banco de España en cuanto a las previsiones económicas, descartando una “recuperación económica temprana” en este cuarto trimestre de este año, una vez confirmada la situación epidemiológica más desfavorable y empeorando su pronóstico sobre el crecimiento de 2021, que augura un repunte de entre el 4,1% y el 7,3%.

En referencia al apartado financiero, preocupan las posibles consecuencias derivadas por el retorno de los créditos ICO durante el primer trimestre del próximo año, que pueden generar tensiones de liquidez y, en algunos casos, provocar aplazamientos en el pago o incluso insolvencias, en el peor de ellos.

Asimismo, otro punto a tener en cuenta es la paulatina reducción del riesgo o crédito comercial que las compañías aseguradoras de caución y crédito están aplicando, que está llegando de forma generalizada, a reducciones cercanas al 40%.

Otra variable que afectará en las empresas es la reincorporación del personal tras la finalización de los ERTEs, que hasta la fecha ha amortiguado el impacto laboral. No olvidemos que los gastos de personal es una partida significativa en las cuentas de explotación.

No obstante, los expertos anticipan una política macroeconómica claramente expansiva durante todo el horizonte de previsión. Ello, gracias a la acción del BCE, que mantendrá los tipos de interés en niveles reducidos, así como la deuda pública, que se colocará con comodidad en los mercados. Y, por supuesto, por el efecto de las medidas de apoyo a las empresas y al empleo, más el plan europeo de recuperación con los 140.000 millones potencialmente disponibles, más de la mitad en ayudas directas y el resto en préstamos, y que se vaticina como el principal motor de la recuperación.

Capacidad de gestión

Así, las previsiones para 2021 incorporan 14.000 millones en ayudas y préstamos europeos disponibles para España, pero no perdamos de vista que el monto efectivo de los desembolsos dependerá tanto de la capacidad de gestión e implementación de las administraciones públicas españolas, como la lentitud y complejidad por parte de la burocracia comunitaria. Por lo tanto, sin mejoras organizativas ni reformas de los procesos de formulación, seguimiento y ejecución de los proyectos, España solo podrá atraer una parte de los fondos disponibles para 2021-2027. Me refiero a las imprescindibles reformas que necesita el país para afrontar los principales desequilibrios económicos y sociales (educación, mercado laboral, sistema de pensiones, transición tecnológica y energética) en comparación con el resto de la UE.

En definitiva, la disponibilidad de una vacuna segura y rápidamente aplicable será crucial para impulsar la tan esperada recuperación.

También es cierto que la pandemia ha provocado y acelerado cambios en la sociedad y en el tejido empresarial (evolución en las pautas de consumo, digitalización, mejoras productivas, autoconsumo, eficiencia energética e, incluso, la toma de conciencia del cambio climático y de sus efectos), en los que nuestro sector está estratégicamente bien posicionado y debe permitirnos expansionar las áreas de crecimiento.

Sin duda, somos un sector con futuro.

 

 

 

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