La escasez de profesionales cualificados: un reto estratégico para el sector de las instalaciones térmicas y eléctricas
La transición energética, la electrificación de la economía, la digitalización de los edificios y el auge de las energías renovables están redefiniendo el sector de las instalaciones térmicas y eléctricas. Esta transformación impulsa la demanda de profesionales cualificados, pero también pone de relieve uno de los principales desafíos de la actividad: la creciente escasez de personal especializado.
Por José Luis Esquivias, Coordinador de Escuela-Empresa-Instituciones en Colegio Salesianos Atocha
Tecnologías como la aerotermia, el autoconsumo fotovoltaico, la movilidad eléctrica, la automatización de edificios o los sistemas inteligentes de gestión energética están impulsando una demanda creciente de profesionales capaces de diseñar, instalar, mantener y optimizar soluciones cada vez más avanzadas.
Sin embargo, este crecimiento se enfrenta a un problema que preocupa cada vez más a fabricantes, distribuidores, ingenierías, empresas instaladoras y organismos sectoriales: la escasez de profesionales cualificados.
La falta de personal especializado ralentiza la implantación de tecnologías esenciales para la descarbonización
La paradoja resulta evidente. Mientras las empresas disponen de un volumen creciente de actividad y necesitan incorporar nuevos trabajadores, muchas vacantes permanecen sin cubrir durante largos periodos. La falta de personal especializado no solo dificulta el crecimiento empresarial, sino que también puede ralentizar la implantación de tecnologías esenciales para alcanzar los objetivos de eficiencia energética y descarbonización establecidos tanto a nivel nacional como europeo.
Este desafío determinará la capacidad futura del sector para responder a las necesidades de la economía
Nos encontramos, por tanto, ante uno de los principales desafíos que determinarán la capacidad futura del sector para responder a las necesidades de una economía cada vez más sostenible y tecnológicamente avanzada.
Un déficit que afecta a toda la cadena de valor
La escasez de talento se extiende a prácticamente todas las actividades relacionadas con las instalaciones térmicas y eléctricas.
En el ámbito térmico, las empresas demandan instaladores y mantenedores de sistemas de climatización, calefacción, ventilación y refrigeración, así como especialistas en aerotermia, geotermia, bombas de calor, regulación y control de instalaciones.

La escasez de talento se extiende a todas las actividades relacionadas con las instalaciones térmicas y eléctricas.
Por otro lado, el sector eléctrico requiere cada vez más profesionales especializados en instalaciones de baja y media tensión, autoconsumo fotovoltaico, almacenamiento energético, infraestructura de recarga para vehículo eléctrico, domótica, automatización industrial y gestión energética.
También se observa una importante demanda de perfiles técnicos intermedios y superiores, como proyectistas, técnicos de oficina técnica, responsables de mantenimiento, gestores energéticos e ingenieros especializados.
La dificultad no consiste únicamente en encontrar trabajadores, sino en localizar profesionales que posean los conocimientos técnicos adecuados.
Las empresas coinciden en señalar que la dificultad no consiste únicamente en encontrar trabajadores, sino en localizar profesionales que posean los conocimientos técnicos adecuados y, al mismo tiempo, competencias transversales como capacidad de adaptación, trabajo en equipo, iniciativa, habilidades digitales y resolución de problemas.
La creciente complejidad tecnológica exige perfiles cada vez más versátiles
La creciente complejidad tecnológica exige perfiles cada vez más versátiles, capaces de desenvolverse en entornos donde confluyen la electricidad, la climatización, las energías renovables, la digitalización y la eficiencia energética.
¿Por qué faltan profesionales?
Las razones de esta situación son múltiples y responden a una combinación de factores que se han ido acumulando durante años.
Uno de los más importantes es el envejecimiento de la plantilla. Muchos de los profesionales que han impulsado el desarrollo del sector durante décadas se encuentran próximos a la jubilación, mientras que la incorporación de nuevos trabajadores no se produce con la suficiente intensidad para garantizar el relevo generacional.
A ello se suma una percepción social que, durante años, ha otorgado mayor reconocimiento a determinados estudios universitarios, dejando en un segundo plano las profesiones técnicas. Sin embargo, la realidad actual demuestra que las titulaciones vinculadas a la Formación Profesional presentan algunos de los índices de empleabilidad más elevados del mercado laboral.
Las titulaciones vinculadas a la FP presentan algunos de los índices de empleabilidad más elevados del mercado laboral
Otro factor relevante es la rapidez con la que evolucionan las tecnologías. La aparición constante de nuevos equipos, sistemas y normativas obliga a una actualización permanente de conocimientos, lo que incrementa la necesidad de formación especializada.
Paradójicamente, nos encontramos ante un sector que ofrece estabilidad laboral, oportunidades de desarrollo profesional y una elevada demanda de empleo, pero que necesita mejorar su capacidad para atraer nuevas vocaciones.
La formación como principal palanca de solución
Ante esta realidad, la formación se convierte en un elemento esencial para garantizar el futuro del sector.
Los centros de Formación Profesional, las escuelas técnicas y las entidades especializadas desempeñan una función estratégica en la preparación de los profesionales que las empresas necesitarán durante los próximos años.
Su misión no consiste únicamente en transmitir conocimientos técnicos, sino también en desarrollar competencias prácticas, habilidades digitales y capacidades profesionales que permitan a los alumnos incorporarse con éxito al mercado laboral.
Los centros de Formación Profesional y las escuelas técnicas desempeñan una función estratégica en la preparación de los profesionales
Para ello resulta fundamental que los programas formativos evolucionen al mismo ritmo que lo hace el sector, incorporando contenidos relacionados con tecnologías como la aerotermia, las instalaciones fotovoltaicas, el almacenamiento energético, la movilidad eléctrica, la automatización, la monitorización energética o los edificios inteligentes.
Asimismo, es imprescindible seguir reforzando los talleres, laboratorios y entornos de aprendizaje práctico que permitan a los estudiantes familiarizarse con equipos y procedimientos reales.
La FP Dual: conectar la formación con la empresa
Dentro de las distintas vías formativas disponibles, la Formación Profesional Dual se ha consolidado como una de las herramientas más eficaces para mejorar la empleabilidad de los jóvenes y responder a las necesidades reales de las empresas.
Su principal fortaleza radica en la combinación de aprendizaje académico y experiencia profesional. Los estudiantes no se limitan a adquirir conocimientos en el aula, sino que desarrollan una parte significativa de su formación dentro de empresas del sector.

La FP Dual constituye una herramienta especialmente valiosa para facilitar el relevo generacional y asegurar la transferencia de conocimientos.
La FP Dual se estructura a través de una colaboración estrecha entre los centros educativos y las empresas. Ambas partes diseñan conjuntamente un plan formativo que combina la formación teórica con la aplicación práctica de los conocimientos en un entorno laboral real.
En el centro educativo, los alumnos adquieren conocimientos sobre instalaciones eléctricas, climatización, energías renovables, automatismos, eficiencia energética, normativa técnica o prevención de riesgos laborales. Paralelamente, en la empresa participan en actividades relacionadas con su especialidad, como el montaje de instalaciones, el mantenimiento de equipos, la ejecución de proyectos de autoconsumo, la puesta en marcha de sistemas de climatización o la programación de soluciones de control.
La Formación Profesional Dual se ha consolidado como una de las herramientas más eficaces para mejorar la empleabilidad
Cada estudiante dispone de un itinerario formativo individualizado que define objetivos, competencias y actividades a desarrollar. Además, cuenta con el acompañamiento continuo de un tutor del centro educativo y un tutor de empresa, que coordinan su aprendizaje y evalúan su progreso.
Este modelo aporta importantes ventajas. Los alumnos adquieren experiencia profesional antes de finalizar sus estudios, desarrollan competencias muy valoradas por las empresas y aumentan considerablemente sus posibilidades de contratación.
Por su parte, las organizaciones pueden participar activamente en la formación de futuros profesionales, identificar talento y disponer de trabajadores preparados para responder a sus necesidades específicas.
La FP Dual constituye, además, una herramienta especialmente valiosa para facilitar el relevo generacional y asegurar la transferencia de conocimientos entre profesionales con experiencia y nuevas incorporaciones.
Los Certificados Profesionales: una vía rápida y eficaz hacia el empleo
Junto a la Formación Profesional reglada, los Certificados Profesionales se han convertido en otra herramienta fundamental para responder a la creciente demanda de trabajadores cualificados.
Estos programas ofrecen una formación más corta, altamente especializada y con una orientación exclusivamente profesionalizante. Su objetivo es capacitar a los participantes para desempeñar una ocupación concreta, proporcionando conocimientos prácticos directamente alineados con las necesidades del mercado laboral.
Esta modalidad resulta especialmente adecuada para jóvenes que buscan una rápida incorporación al empleo, personas desempleadas que desean mejorar su cualificación o trabajadores que necesitan actualizar sus competencias profesionales.
Los Certificados Profesionales incluyen especialidades estrechamente vinculadas a las necesidades del sector, como instalaciones eléctricas, montaje y mantenimiento de sistemas de climatización, instalaciones frigoríficas, energías renovables, eficiencia energética o automatización de instalaciones, entre otras.
Los Certificados Profesionales incluyen especialidades estrechamente vinculadas a las necesidades del sector
Una de sus principales fortalezas es la incorporación de una fase de formación práctica en empresas denominada Prácticas No Laborales (PNL). Durante este periodo, los alumnos aplican los conocimientos adquiridos en situaciones reales de trabajo, conocen los procedimientos utilizados por las empresas y desarrollan habilidades profesionales en un entorno productivo real.
Estas prácticas facilitan el contacto directo con el tejido empresarial y permiten que muchas compañías identifiquen potenciales candidatos para futuras incorporaciones.

Resulta imprescindible acercar el sector a los jóvenes y transmitir una imagen acorde con la realidad actual de estas profesiones.
La combinación de formación técnica especializada y experiencia práctica explica los elevados niveles de inserción laboral que caracterizan a numerosos Certificados Profesionales. En muchos casos, constituyen una respuesta ágil y eficaz para cubrir perfiles que las empresas necesitan incorporar de manera inmediata.
Por ello, representan un complemento estratégico a la Formación Profesional reglada y a la FP Dual, ampliando las oportunidades de acceso al empleo y contribuyendo a incrementar la disponibilidad de profesionales cualificados.
Cualificación y contratación en origen: una estrategia complementaria para la captación de talento
Junto a las medidas orientadas al fortalecimiento de la formación y a la promoción de nuevas vocaciones profesionales, la cualificación y contratación en origen comienza a consolidarse como una estrategia complementaria para afrontar la escasez de profesionales cualificados que afecta a numerosos sectores productivos.
Diversas actividades económicas ya han desarrollado experiencias exitosas en este ámbito, incorporando trabajadores procedentes de terceros países tras procesos específicos de formación, acreditación y adaptación a los requerimientos técnicos y normativos del mercado laboral europeo.
En este contexto, las instituciones comunitarias están impulsando iniciativas destinadas a favorecer la formación de jóvenes en sus países de origen, especialmente en regiones con un elevado potencial demográfico, con el objetivo de facilitar posteriormente su incorporación ordenada al mercado laboral europeo en aquellos sectores donde existe una demanda creciente de personal cualificado.
La cualificación y contratación en origen comienza a consolidarse como una estrategia complementaria para afrontar la escasez de profesionales cualificados
La red transnacional europea de Formación Profesional Salesiana participa activamente en esta línea de actuación. Bajo la coordinación de CNOS-FAP, red de centros salesianos de Formación Profesional en Italia, y de VIS (Volontariato Internazionale per lo Sviluppo), se encuentra en fase de puesta en marcha un proyecto piloto financiado por el Centro Internacional para el Desarrollo de Políticas Migratorias (ICMPD), orientado a desarrollar itinerarios de cualificación profesional que faciliten una movilidad laboral regulada, segura y alineada con las necesidades del tejido productivo europeo.
Esta iniciativa aspira a generar beneficios compartidos para los países de origen, los participantes y las empresas receptoras, contribuyendo simultáneamente a la mejora de la empleabilidad de los jóvenes y a la disponibilidad de talento en sectores estratégicos para el desarrollo económico y la transición energética.
Atraer talento para construir el futuro
Además de mejorar la formación, resulta imprescindible acercar el sector a los jóvenes y transmitir una imagen acorde con la realidad actual de estas profesiones.
Lejos de los estereotipos tradicionales, las instalaciones térmicas y eléctricas constituyen hoy un ámbito altamente tecnológico, innovador y vinculado a algunos de los mayores retos de nuestra sociedad.
Los profesionales del sector participan directamente en la implantación de energías renovables, la mejora de la eficiencia energética, la digitalización de edificios y el desarrollo de infraestructuras sostenibles. Son actores fundamentales en la transición ecológica y energética.
Dar visibilidad a estas oportunidades, promover acciones de orientación profesional y fortalecer la colaboración entre empresas y centros formativos será clave para despertar nuevas vocaciones y garantizar el relevo generacional.
Un reto colectivo para un sector estratégico
La escasez de profesionales cualificados constituye uno de los mayores desafíos a los que se enfrentan actualmente las instalaciones térmicas y eléctricas. De su resolución dependerá, en gran medida, la capacidad del sector para continuar creciendo y liderar la transformación energética que demanda la sociedad.
La respuesta exige una actuación coordinada de administraciones públicas, empresas, asociaciones sectoriales y centros de formación. Impulsar la Formación Profesional, reforzar la FP Dual, ampliar la oferta de Certificados Profesionales y fortalecer la conexión entre educación y empresa son medidas esenciales para garantizar la disponibilidad de talento en los próximos años.
El sector cuenta con tecnología, innovación y una demanda creciente de servicios. El gran desafío consiste ahora en asegurar que también disponga de los profesionales necesarios para convertir esas oportunidades en desarrollo económico, empleo de calidad y sostenibilidad. Porque, en última instancia, la transición energética no dependerá únicamente de las tecnologías que se desarrollen, sino de las personas capacitadas para instalarlas, gestionarlas y mantenerlas en funcionamiento.


