Ledvance hace balance de un año sin halógenas

Ledvance hace balance de un año sin halógenas

Con unas 20 toneladas de CO2 que han dejado de emitirse a la atmósfera y un ahorro cuantificado de 42 millones de kWh se salda el ciclo transcurrido hace justo un año, desde que entrará en vigor la normativa europea prohibiendo de plano la fabricación de lámparas halógenas clásicas en beneficio de la tecnología LED. Esos datos los aporta Ledvance trás un análisis pormenorizado de todas las lámparas clásicas que ha reemplazado por las de tecnología LED a lo largo de estos 12 meses.

En una decisión de gran calado, la directiva comunitaria estableció el cese en la fabricación de las halógenas clásicas por ir en contra de los criterios de eficiencia energética. Sin embargo se han podido seguir adquiriendo estas lámparas -realizadas en cristal, con emisión de luz omnidireccional y un casquillo E27 o E14- en los stocks almacenados hasta fin de existencias, aunque la realidad evidencia que la alternativa de presente y futuro pasa por el LED, no solo por su mayor eficiencia y rendimiento de las lámparas, sino porque también influye directamente en el bienestar de las personas y el cuidado del medioambiente.

No en vano la tecnología LED ha ido evolucionando progresivamente, permitiendo desarrollar soluciones de menor consumo energético, que realizan un uso más eficiente de la energía y aportan una considerable reducción de generación de residuos. Soluciones capaces de abarcar todo tipo de aplicaciones y utilidades.

Poniendo el acento en la mayor concienciación medioambiental, Alberto Casado, director de Marketing de Ledvance, reconoce que “es una responsabilidad de todos los sectores de la sociedad favorecer el desarrollo sostenible, y la tecnología LED contribuye a ello reduciendo el consumo energético y, por tanto, cuidando el medio ambiente”.

Compromiso sostenible

El compromiso con alcanzar una mayor sostenibilidad ha pasado a ser una responsabilidad social, donde se incluyen los fabricantes. Las pautas que conducen a un mayor ahorro energético discurren por la misma senda que las del fomento del consumo responsable y sostenible de energía, las de disminución de la intensidad energética, reducción del impacto medioambiental y contribución a luchar contra la amenaza climática.

En este contexto, la iluminación contribuye a reducir una parte importante del gasto energético a través no sólo de un mejor aprovechamiento de la luz natural, sino también con sistemas y equipos que permiten la regulación y control de movimiento e instalar lámparas que aporten una máxima eficacia energética. La prueba es que con una iluminación eficiente, el ahorro energético que se alcanza puede llegar hasta del 80%.

La industria y el sector en general perciben que el cambio a la tecnología LED ha supuesto un avance considerable en ese intento de combatir la amenaza climática y sus consecuencias. Al tratarse de una iluminación artificial dinámica que simula la luz natural, la eficiencia energética que se alcanza con esta tecnología presente en todos los ámbitos de aplicación es mayor y, por consiguiente, menos contaminante. Así pues, desde Ledvance tienen claro que después de un año de la prohibición de lámparas halógenas, se puede considerar que “la tecnología LED y sus beneficios han llegado para quedarse”.

 

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