Ventilar los edificios, clave para mejorar la CAI y evitar la propagación de virus

Ventilar los edificios, clave para mejorar la CAI y evitar la propagación de virus

La pandemia que vivimos como consecuencia del SARS-CoV-2  ha puesto encima de la mesa la importancia de la calidad del aire en el interior de los edificios. En el marco de las jornadas de EFICAMAndrés Mesa, profesor de Instalaciones Térmicas del Centro de Formación de APIEM, ha profundizado en todas las cuestiones relacionadas con las instalaciones de climatización para garantizar espacios saludables. “Tenemos que ventilar los edificios y buscar una calidad de aire, y para ello, una parte importante es la ventilación, la renovación, el filtrado…  y saber cómo trabajamos y operamos nuestras instalaciones para evitar la posible propagación del  virus”, ha señalado el profesor al inicio de la charla, consciente de que “el riesgo cero no existe, pero se puede reducir”.

Mejorar la ventilación, de cuya importancia ya se hablaba en 1928, durante la epidemia de la denominada “gripe española”,  se ha convertido en una cuestión prioritaria en los edificios para evitar el contagio, según las recomendaciones de organizaciones como la OMS, a pesar de que esto implique la cesión en factores  de confort como la temperatura o la humedad, como indicó Mesa.

Teniendo como referencia  la normativa que regula la ventilación de las instalaciones en viviendas: Código Técnico de la Edificación  (HS3), el profesor resaltó la problemática que existe con  el parque de las viviendas en nuestro país –donde mayores contagios se producen del virus por las reuniones familiares-  ya  que  más del 90% están construidas antes de 2006 y no cumplen con las exigencias en materia de bienestar e higiene obligatorias y no están preparadas con una ventilación activa.

 

Evitar la recirculación

En cuanto a las instalaciones centralizadas en edificios de pública concurrencia, como son los centros comerciales, oficinas, hospitales, gimnasios… que se rigen por el RITE, deben disponer de ventilación forzada de forma obligatoria desde 1998, pero “hay muchos edificios que no la tienen instalada”. Se trata de renovar el aire viciado del interior, evitando de esta forma que los posibles contaminantes circulen por el espacio, por lo que “los procesos de recirculación hay que eliminarlos”, afirmó de forma categórica el profesor de APIEM, a pesar del coste energético importante que conlleva, precisó. Son, en este sentido, sistemas “todo aire exterior”, que permiten alcanzar la “calidad óptima”, según el RITE, a la que debemos aspirar en todos los edificios, y que se exige en hospitales, alimentación, laboratorios y guarderías. Es necesario también aumentar los caudales de aire de ventilación hasta el máximo posible. En este sentido, el CO2 es un indicador importante para  controlar la contaminación en un local y actuar en consecuencia.

 

 

Otra parte importante de las instalaciones es el filtrado, que va en función de la calidad del aire que se quiera obtener. Para una mayor calidad, la recomendación es ir a filtrados  de tipo F9, que recoge el 95% de las partículas contaminantes, con un 70% de eficiencia; o el uso de filtros HEPA, aún más efectivos, aunque el problema de éstos es el coste que tienen.  En cuanto a los purificadores “pueden utilizarse como elemento complementario, ya que su capacidad de renovación de  aire es reducida”.

Los equipos de generación de ozono o de radiación ultravioleta (UV-C), no se recomiendan en espacios con presencia de personas,  aunque sí se pueden utilizar para desinfectar elementos.

En cuanto a la utilización de recuperadores de calor, cuyo objetivo es la eficiencia energética, ya que recupera parte de la energía del aire que se extrae de un edificio, hay que valorarla, ya que lo importante ahora “es ventilar, no recuperar calor”, señala Mesa. Un análisis desde el punto de vista sanitario de las  diferentes tecnologías disponibles para la recuperación lleva al técnico a   considerar como óptimo el empleo de baterías de agua, mientras que los intercambiadores de calor habría que revisar que sean estancos. Alerta, asimismo sobre la utilización de intercambiadores rotativos entálpicos, “ya que no garantizan la no contaminación del aire que introducimos del exterior”; y considera válidos para las instalaciones los tubos térmicos.

 

 

En la última parte de la charla, eminentemente técnica, el profesor del centro de formación de APIEM  repasó los aspectos más importantes de la UNE 100012:2005 de higienización de sistemas de climatización, como son la fase de evaluación (inspección visual, inspección microbiológica de aire y superficies e inspección de materia particulada), así como la frecuencia de evaluación (recomendable seis meses).

Respecto a la UNE 171330 de calidad ambiental de interiores, destacó el ponente las fases de diagnóstico, inspección y sistema de gestión que contiene la norma.

Recomendaciones para la CAI

Para finalizar, Mesa hizo una serie de recomendaciones para obtener una buena calidad del aire interior:

  • Aumentar la ventilación: se recomienda 2 horas antes/después de la apertura/cierre de los locales. En las horas restantes de la semana, incluidos los fines de semana, se recomienda mantener el sistema funcionando a bajo caudal, pero nunca por debajo del 25% del caudal del aire normal. “El lugar más sano para estar ahora es la calle, ¿Cómo podemos adecuar nuestros edificios a estas condiciones de salubridad? Con la ventilación”, ha explicado.
  • Ventilación natural en cada estancia. Abriendo las  ventanas pero evitando las corrientes de aire porque pueden favorecer la dispersión de partículas.
  • Trabajar con ‘Todo aire exterior’ y evitar las recirculaciones.
  • Instalar sistemas de control/medidores de CO2 ambiental en locales ocupados.
  • Evitar los recuperadores de calor rotativos por riesgo de contaminación.
  • Mantener una extracción de aseos en continuo, 24horas/7días a la semana.
  • Las unidades terminales con recirculación de aire en instalaciones con sistema de ventilación exterior deben funcionar de manera continua cuando los locales están ocupados y siempre solidariamente  en el horario de los sistemas de ventilación mecánica (unidades de tratamiento de aire exterior, ventiladores/extractores, unidades autónomas de ventilación, etc.).

 

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